Autores: Sonia y Marite

 

Hay días que se suceden cotidianos, aburridos y los hechos transcurren entretejidos en la rutinaria sucesión de las horas. Claro que ese día no se dio cuenta de lo que se le avecinaba a su existencia y que quebraría el extraño equilibrio que configuraba su rutinaria vida.

Su horario de salida del trabajo era a las siete de la tarde pero ese día fue diferente, a eso de las cinco y media un dolor agudo en su cabeza le impedía que se concentrase en la maquetación musical con la que estaba trabajando para una campaña publicitaria. Decidió dejar la oficina y caminar, tomar el aire, despejarse antes de llegar a casa. Pero no había caso, el dolor se hacia cada vez más punzante, ya sentía nauseas.
Mientras caminaba dio por casualidad con una farmacia, le pareció fantástico, podría comprar calmantes. Entró, y sin posar su mirada en nada en concreto, sintió frío. Un fuerte escalofrío le invadió por todo su cuerpo y sus sentidos se entumecieron. Miró alrededor, no había nada, nada que lo pudiese explicar.

Le atendió una mujer madura, de edad indefinida, delgada, casi en los huesos pensó él. Le llamó la atención su extremo nerviosismo,  tartamudeaba, vacilaba en sus respuestas y mientras, miraba sobresaltada a todos los lados. El clima era asfixiante, una pesadumbre inexplicable le provocaba el deseo de salir de allí lo más antes posible.

Cuando ya hubo terminado de realizar su compra, se encaminó a la puerta, deseaba salir, pero al llegar a ella sintió de nuevo ese escalofrío,  esta vez en su espalda. Una voz lúgubre de mujer pronunció su nombre, se detuvo sobresaltado, quería abrir esa maldita puerta, salir, salir corriendo pero no pudo, giró su cabeza, su mirada inconscientemente se posó en una puerta al fondo oscuro de la farmacia. Una fuerza extraña  le empujaba a dirigirse hacia esa puerta, cuando estaba a punto de  hacerlo, la mujer madura le agarró del brazo preguntándole con voz nerviosa pero a la vez fría – ¿necesita algo más? -.

Le miró a los ojos, ella le mantuvo su mirada pero sus ojos eran gélidos, sin vida, de muerte. Se serenó, –disculpe, sólo que el dolor me está torturando y pierdo el sentido-, ella se tranquilizó.
Se marchó, con una sensación perturbadora, ¿había sentido que alguien le llamaba o todo había sido fruto de su cabeza dolorida?

Cuando llegó a su casa apenas saludo a su madre, se preparó un té y se tomó los calmantes, -dios¡¡¡ que le hicieran efecto pronto-, el dolor le estaba matando. Se sentó con su madre a ver algo en la TV, ella le preguntó si se había enterado de la mujer que había desaparecido  misteriosamente sin dejar rastro, decían que había abandonado su auto en un estacionamiento con las ventanas abiertas y las llaves puestas.

Al día siguiente se fue a trabajar como siempre, se había acostado temprano, los calmantes le hicieron efecto. Llegó la hora de la salida, algo le impulsó, tal vez curiosidad, tal vez incertidumbre por lo que le había sucedido la tarde anterior, que decidió volver a la farmacia. Estaba cerrada, se quedó mirando por el escaparate, le permitía ver levemente en su interior, difusamente, al fondo, la puerta. Mientras miraba, otra vez esa fuerza le empujaba a entrar. Estaba todo herméticamente cerrado, no había manera.

Decidió retirarse, todo había sido una mala jugada del dolor de su cabeza de ayer pero de nuevo sintió la voz que le llamaba, volvió su mirada una vez más al escaparate y allí lo vio, por unos segundos, vio a una mujer desangrándose, no se le distinguían ni sus brazos ni sus piernas. Lo que vio le horrorizó, se sintió mareado, tenía nauseas, se marchó corriendo de allí.

Llegó a su casa pálido, le faltaba el aire, no podía hablar, sólo la imagen de esa mujer destrozada le daba vueltas por sus pensamientos. Ya a la noche, cenando, más tranquilo, se puso a ver el noticiero con su madre  como todas las noches. Y escuchó… habían encontrado el cuerpo de la mujer desaparecida sin dejar rastro en el estacionamiento, descuartizada, dentro del almacén del fondo de una farmacia conocida del lugar.

  

 
Este crímen se cometio realmente y está en proceso judicial hasta la fecha.
 

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date2 May

3 Responses to “La Farmacia”

  1. _II_
    19:47 on Junio 5th, 2007

    hola!
    las leyendas urbanas siempre me encatanron por pasar esas sesacion de verdad o mentira…obvio, si yo dudo lo que veo en medios de comunicacion, o que sera de leyendas urbanas? pero todo esso para mi, es asi, parte, se for verdad, és trabajo para la policía, la otra mitad, es lectura para saber lo que se pasa en muchas cabezas…locas o no.. saludos!

  2. Ro
    10:21 on Junio 5th, 2008

    depues de el caso de el tipo q tenia secuestrada a la hija en el sotano de la casa y tubo 7 hijos con su propia hija, esta historia es light, yo no creo en la maldad pero existe la psicosis y un sin numero de perverciones q son enfermedades comunes en el ser humano.
    saludos. Ro.

  3. JOSHY
    17:40 on Abril 10th, 2010

    mmmm………….. bueno ami m parese interesante.

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